La delgada línea que separa lo público de lo privado es el Límite que los lobbystas distinguen supuestamente mejor que nadie. A ellos se les atribuye y encarga el definir esos territorios en donde no se adentran aquellos que por estar decididamente en uno u otro extremo se les tiene inhibido al menos en lo aparente el cruce de esta frontera. El bien común y el bien privado se juega en estas prácticas de la democracia en el que el primero , por ser difusa su definición, y no tener el interés y el metálico es el que pierde terreno y enpobrece a la sociedad toda. Como dice Uribe al “Lobbysta no se le daba la mano”..
September 7th, 2009
by Roger Rougès
Deseo ponerme en contacto con Andres Durán