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Sentiment Analysis, o la Hora de la Emoción

Submitted by Andres Duran on Thursday, 7 August 2008No Comment

Hace ya un rato que iniciamos una exploración en un área muy extensa de la Informática cómo es el Análisis de Sentimientos, lo estamos haciendo bien acompañados por nuestro amigo John Atkinson , quien ha aceptado el desafío y la invitación. Al realizar un insight de las prácticas actuales en torno a la inteligencia de negocios, en su amplio espectro, nos encontramos con un desarrollo muy importante con especialidades que convergen para intentar explicar de manera científica el comportamiento de un consumidor o monitorear la experiencia de un usuario en torno a un servicio o producto. También es clave en la detección oportuna de crisis y para diagnosticar la salud efectiva de una marca. Todo esto sin duda que es una nueva mirada para el nuevo espacio social que es Internet y que lentamente a veces y disruptivamente en otras, ha cambiado nuestras prácticas y la forma en que se comienza a construir realidad. Sin duda que el nuevo paradigma obliga el “Open Mind” de quienes a esta revolución los encuentra en un espacio dentro de las empresa que los enfrenta diariamente a la toma de decisiones de diverso orden. Esta eclosión de la información y contenidos generada desde el usuario ya no puede seguir siendo vista como una marginalidad de un grupo . La accesibilidad a la red comienza a ser un standart en las comunicaciones y es con mucha holgura la mayor transformación cultural que una sociedad enfrenta en su desarrollo en el Mundo del Conocimiento. Hoy la gran “conversación” pública está ocurriendo en internet y auscultarla con las distinciones adecuadas es poner en valor las millones de preferencias , gustos y disgustos de los usuarios que sólo desean ser “escuchados”..

Si ponemos atención, entendemos por qué continentes como Africa son punteros hoy en día en la denominada Banca Móvil ya que sociedades como ella en dónde el sistema financiero convencional casi es inexistente, por no valorar a las comunidades como sujetos de crédito, han desarrollado herramientas para que su ecónomía de transacciones se haga posible hibridizando el dispositivo telefónico móvil en medio de Pago y Transacción. Chile es una región en dónde la penetración del celular,sobre el 90 % ,y las capacidades cada vez más poderosas de esos dispositivos permitan imaginar que es un terreno fértil para la acción en red distribuída que será un escenario para muchas nuevas prácticas de participación y de interacción. Aquí es importante tener distinciones que luego se traducen en la experiencia. Citaré a David de Ugarte respecto de ser especifico y preciso en relación a estas dos acciones:

  1. El conjunto de usuarios de un servicio no forma una comunidad. Para que un grupo de personas formen una comunidad tiene que existir una identidad común, una definición clara de quien forma el demos y un conocimiento mutuo entre ellos (tienen que formar una red distribuida). Luego la comunidad podrá crecer, pero lo que es claro es que las comunidades humanas no se forman alrededor de servicios y aún menos alrededor de webs.
  2. Las comunidades usan los servicios, no se definen por ellos. Del mismo modo que no hay una comunidad de usuarios de la seguridad social o del transporte público, no hay una comunidad de usuarios de feevy, flickr, blogger ni de nada que podamos crear, siquiera sea pensando en un perfil muy determinado.
  3. Participar no es lo mismo que interactuar. La interactividad entre sus miembros puede ser una medida de la potencia de una comunidad o de lo adecuado de un servicio para una red concreta, pero no tiene nada que ver con participar. Se interactúa con los otros, se participa de las ofertas del anfitrión. Interactuar tiene lógica distribuida, participar tiene lógica centralizada. Al interactuar somos dueños, al participar somos seguidores. La cultura de la participación no tiene nada que ver con el modo de vida de la interacción. La obsesión por las votaciones no sólo puede suponer generación artificial de escasez, lo que queda lejos de la lógica comunitaria.
  4. Votar sirve para resolver conflictos… y para nada más. Los mecanismos de votación son la esencia de lo participativo: participas de lo de otros, no lo haces tuyo, no interactúas con otros, no se genera una experiencia vital común que fortalezca los lazos con otros. Si votar es nuestra forma de relacionarnos con los otros, esos otros nunca tendrán cara y nombre propio para nosotros. Votar aliena de la relación humana interpersonal: no genera ni fortalece a la comunidad, al contrario, la representa frente a la persona como algo abstracto y ajeno. No olvidemos que en una comunidad lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales.
  5. Las plataformas triunfan o fracasan en relación a una comunidad, no en abstracto. Si tengo una comunidad como Exploradores, una pequeña red de iguales que se conocen e interactúan todos los días, discutiendo, cambiando mensajes y enlaces entre si y abro un servicio como Pressmark para facilitarles lo que ya hacen, lo más probable es que triunfe. ¿Pero qué quiere decir triunfo en este contexto? Simplemente que les sea útil para interactuar entre ellos. La expectativa no es tener muchos usuarios, encuadrar gente, crear cercos poniendo un sello de ganadería… el objetivo es servir al desarrollo de una interacción que ya existía previamente. Si nuestro sitio de enlaces de repente gana muchos usuarios nuevos, gente que lo prueba y lo usa para si o para compartir con su red, pero no convence o no es usado por los miembros de Exploradores… el servicio habrá fracasado.
  6. La gente no existe. Las cosas no se hacen para la gente, no existe un demos que sea la gente. Si abrimos un espacio para la gente o invitamos a votar o decidir un tema a la gente estaremos en realidad invitando a cualquier grupo o red previamente organizada a presentar sus intereses o sus miradas como las del conjunto social, cuando no a reventar los límites de una comunidad realmente existente. Es la trampa habitual del la generación de escasez. No definir el demos es la forma más típica de presentar como comunitario y democrático lo que en realidad es todo lo contrario. ¿Ejemplos? Abrir a la gente en general las votaciones sobre el futuro Monopoly o sobre el representante a enviar a Eurovisión produce resultados paradójicos porque lo que estamos es precisamente reventando los límites del demos de los jugadores de monopoly o los fans de Eurovisión.
  7. Una comunidad no es un tema de interés. Ofrecer servicios o contenidos para un determinado perfil de intereses no genera una comunidad. Todo lo más atrae a una -o con suerte- varias comunidades ya existentes… aunque seguramente no las integre.
  8. Las comunidades no nacen artificialmente simplemente porque se nos ocurrió hacerles una plataforma. Si queremos crear una comunidad no nos pongamos a crear servicios porque no funcionará. Los servicios sirven a una comunidad, no la generan. Crear una comunidad es construir una identidad. Tiene que ver con valores y experiencias compartidas. Algo que se desarrolla y crece con la interacción. Es entonces cuando los servicios son útiles, pero no antes. ¿Quieres crear una comunidad? Vuelve al off-line o encuentra una causa puntual tan potente que tras hacer una campaña virtual sus protagonistas se sientan emocional e intelectualmente tan ligados entre si como para querer seguir haciendo cosas juntos todos los días.

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